Antes
de abordar esta temática resulta oportuno puntualizar acerca de estos dos términos,
estrategias y organización, al respecto, Chiavenato (2008) plantea las siguientes
definiciones:
Estrategia: Es
un plan amplio, unificado e integrado que relaciona las ventajas estratégicas
de una firma con
los desafíos del
ambiente y se
le diseña para
alcanzar los objetivos
de la organización a largo plazo;
es la respuesta de la organización a su entorno en el transcurso del tiempo,
además es el resultado final de
la planificación estratégica. Asimismo, para que una estrategia sea útil
debe ser consistente con los objetivos organizacionales.
Administración Estratégica: Es
el proceso que se sigue para que una organización realice
la planificación estratégica y después actúe de acuerdo con dichos
planes.
En
tal sentido, el autor propone que
el proceso de
administración estratégica consiste
en cuatro pasos
secuenciales:
a. Formulación
de la estrategia.
b. Implantación
de la estrategia.
c. Medición
de los resultados de la estrategia.
d. Evaluación
de la estrategia.
Por
tanto, al formular una estrategia dentro de una organización, sea
cual sea su naturaleza es necesario plantearse las siguientes interrogantes: ¿Cuáles
son el propósito
y los objetivos
de la organización?, ¿A dónde se
dirige actualmente la organización?, ¿En qué tipo de ambiente está la organización?, ¿Qué
puede hacerse para
alcanzar en una
forma mejor los
objetivos organizacionales en el futuro?.
Es
aquí donde entran en acción los integrantes de los Equipos de Alto Desempeño
(EAD), quienes según Cova y Oliveros (2010), citados por la Revista Gestión de
las Personas y Tecnología, conocen y
entienden la importancia
de su trabajo
y su incidencia en el logro de
objetivos en un tiempo determinado, comparten un sentimiento de compromiso y un
efecto sinérgico positivo que
facilita la existencia de
adecuados canales de comunicación. Asumen completamente la responsabilidad por
la calidad de productos y servicios por lo que se forma en el equipo un sentido
de pertenencia.
Considerando el planteamiento de la
revista y apuntando al contexto educacional los EAD contribuyen a robustecer la
sinergia dentro de las instituciones, pues el trabajo mancomunado de cada uno
de los actores del proceso educativo produce un resultado mayor al esperado,
siempre y cuando los lideres contribuyan e influyan de manera positiva en pro
del logro de los objetivos generales de la institución como organización. Por tanto,
es imperiosa la necesidad de promover estrategias tanto presenciales, como no
presenciales, en el caso de contar con los recursos mínimos para ello; pues el óptimo
aprovechamiento de los recursos favorece la eficiencia y eficacia de las organizaciones
educativas.
Referencias
Chiavenato (2008) - Introducción
a La Teoría General de La Administración. Consultado
el 24 de marzo de 2013. Disponible en el
siguiente enlace: http://es.scribd.com/doc/55485931/Chiavenato-I-Cap1-Las-Organizaciones
Revista Gestión de las Personas y Tecnología – ISSN 0718-5693 –
EDICIÓN Nº 15– Noviembre de 2012. Consultado el 26 de
marzo de 2013. Disponible en el
siguiente enlace: http://www.revistagpt.usach.cl/sites/revistagpt.usach.cl/files/paginas/gpt15_-_12.pdf

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